13 Junio , 2008
8 Junio , 2008
La migración es un fenómeno complejo y que es necesario abordar desde muchos puntos de vista. La historia del ser humano no es comprensible sin la emigración. Los humanos nacimos en África, pero hoy poblamos todo el planeta. El primer país del mundo, en los económico y en lo militar, es una Nación de inmigrantes que exterminaron a los, en ese momento, nativos.
En primer lugar creo que hay que referirse a los migrantes como “personas”: no son mano de obra “barata” (exclavitud irresponsable), ni potenciales “delincuentes”, ni competencia en el disfrute de los servicios o en el acceso al trabajo, ni transmisores de enfermedades (que le digan a los nativos de América que les pasó cuando llegaron los españoles). Son PERSONAS que tienen el mismo derecho a disfrutar de una vida digna que el resto de los habitantes del planeta.
En segundo lugar hay que hacerse una pregunta: ¿por qué vienen?. Y creo que la respuesta es sencilla: ¿por qué íbamos (a Argentina o Venezuela antes, a Francia o a Suiza después)?.
Estas primeras interrogantes exigen una respuesta global. En eso debería, entre otras cosas consistir la globalización. En buscar respuestas a los fenómenos que transcienden a los actuales países. En las migraciones, al menos, hay dos países implicados (el de origen y el de acogida). Por eso, deberíamos hablar de “migrantes”, no de inmigrantes (sólo lo son desde el punto de vista de quien los recibe).
Ahora bien, las repuestas ¿pueden ir en la dirección de poner restricciones?, ¿deben ser coercitivas? Creo que son “pan para hoy y hambre para mañana”. El único paso eficaz es construir un mundo más justo. Se que parecen palabras bonitas y utópicas, pero opino que por ahí tienen que ir las prioridades de los gobernantes.
Se habla mucho de la noche de la izquierda, que pierde el poder en la mayoría de los países, y que, actualmente, carece de contenido. En este problema puede encender una luz. No es fácil, pero puede liderar un cambio cultural y social. No podemos seguir la corriente a la poblacíón por un puñado de votos y aceptar que los inmigrantes nos quitan los servicios sociales. Eso es como decir que los enfermos empeoran la calidad de la sanidad.
Es un tema complejo. El diagnóstico es sencillo. Tenemos un problema porque todo el mundo quiere vivir allí donde existe un mínimo de calidad de vida. La población vota con los pies. ¿La solución? Que la superficie del planeta donde los humanos queramos ir sea lo más extensa posible, para que podamos repartirnos equilibradamente por ella. Y para eso es necesario que hablemos de “sociedad de las personas” no de “economía de mercado”, de “socialismo” no de “capitalismo”.
En este sentido hay algo de nuestro presidente que tenemos que apoyar, pero en serio: la “Alianza de las Civilizaciones”. Y hay otra luz: Obama (parece que apuesta por el diálogo).






